¿Cómo obstaculizan los árboles a la preservación de la muralla?

Sorpresivo, quizás, los árboles juegan un papel decisivo en la conservación de la Gran Muralla China. Por un lado, hacen cosas buenas, pero, por el otro, obstaculizan la preservación correcta del extenso monumento. Hoy toca hablar de ambas partes, y ponerlas en contexto de acuerdo a su incidencia.

Los árboles protegen

Muchos árboles hay en todo el recorrido de la muralla china. En algunos tramos de los que ya no quedan si no vestigios, los árboles perfectamente alineados nos dicen, de forma clara, que por allí pasaba un monumento, ya que de ambos lados de donde se encontraría la muralla, están hileras de árboles milenarios.

Así, esta cadena de árboles serviría a los arqueólogos y diferentes investigadores a conocer dónde están los tramos derruidos de la Gran Muralla China.

Además de ello, sabemos que las estepas del norte de Asia, por la zona de Mongolia, son bastante áridas y problemáticas en todo lo que se respecta al clima. Por eso, la erosión ha sido una de las causas más importantes de la destrucción paulatina de la muralla. Los vientos calientes y arenosos van poco a poco carcomiendo la superficie y los muros de esta magnífica construcción, reduciéndola, en casos extremos, a tan sólo huellas y cenizas.

Con los árboles cercanos, la erosión termina siendo algo poco menos que insignificante, ya que la vegetación absorbe los vientos y actúa como un escudo para la muralla.

Sin embargo…

 

Los árboles también destruyen

En esa recopilación de información que he llevado a cabo, encontré más de una sorpresa y muchas cifras escalofriantes. Una de las cifras, y una de las sorpresas, era la cantidad de árboles cercanos que tenía la Muralla China a los lados, o en sus cercanías expresas.

Alrededor del 84% de los tramos de la muralla que se encuentran en zonas boscosas y montañosas tienen árboles cercanos. Esto, aunque pudiera considerarse como algo bueno por lo que comentábamos de la erosión, ha terminado siendo uno de los problemas más graves, ya que las raíces de estos árboles han socavado las bases de la muralla, facilitando su derrumbe abrupto.

La solución a este problema parece no estar cercana, ya que supone un trabajo de miles de kilómetros, incluyendo zonas de las que casi no se conoce información. A la par con esto, las zonas de la muralla que se encuentran en el desierto y en estepas más secas, siguen padeciendo, víctimas de una erosión galopante.

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