La basura, enemigo invisible de la Gran Muralla China

La muralla china es, junto a la Ciudad Prohibida de Beijing y al Mausoleo del Emperador Qin Shi Huang, el sitio turístico más recurrente y visitado del gigante asiático. Es, también, la imagen de China en el exterior. Así, cuando pensamos en China, difícilmente pensamos en otra cosa que en la Gran Muralla.

La magnitud y la influencia cultural de esta construcción son incalculables, y casi siempre va de forma distante con lo que vemos a diario en cuanto a su conservación.

La huella del turismo

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La Gran Muralla China arroja muchos beneficios económicos, en el sector turístico, a la República Popular China. Tal es el caso de Pekín, donde múltiples cadenas hoteleras se han dado cita en las inmediaciones de la muralla para ofrecer visitas guiadas, y todo un manojo de servicios en torno a la gran muralla.

También algunas aerolíneas que, al viajar desde el interior de China, y también desde el exterior, ofrecen paquetes y descuentos si le aclaras que tu principal objetivo al llegar a la capital es pasar un rato por la muralla.

En fin, la Gran Muralla China está en el centro de un espiral turístico bien complejo, y que cada vez se expande más y más, favoreciendo la economía del país asiático.

No obstante, estas acciones han dejado una huella bastante preocupante: la basura.

La Gran Muralla China: ¿el basurero más grande del mundo?

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Este subtítulo sensacionalista está parodiando al mito de que la Gran Muralla China es el cementerio más grande del mundo. Sin embargo, si ponemos todo en contexto, el término de basurero más grande del mundo, tristemente, no estaría muy lejos de ser una absoluta verdad.

Imaginemos que en un día normal hay más de 50.000 personas dentro de la muralla. El personal que trabaja en el tramo de Badaling (el más comercial) no supera las 200 personas, y no todos son guías ni personal de mantenimiento. Allí estoy contando al personal de la venta de boletos y demás.

Con tantos turistas, y tan poca gente, llevar un control de la basura y de dónde se deposita es algo casi que utópico. Aunque hay papeleras en algunos sectores de la Muralla, son insuficientes, y no se colocan más por no dañar la estructura original del monumento y terminar siendo un profanador cultural.

Ante eso, a más de un turista se le ocurre la brillante idea de lanzar la basura al lado exterior de los muros. Total, nadie lo notará. Y si alguien copia nuestra conducta, pues, mucho mejor. Y, si ese pensamiento lo repetimos en, digamos, 10% de los turistas en un día normal, notaremos la magnitud del problema.

La basura, en consecuencia, se ha convertido en otra de las plagas que la muralla tiene que enfrentar. Una muralla que sabemos está indefensa, y que un día brindo protección a los chinos contra los mongoles y manchúes, y que hoy nadie la protege de algo tan estoico como la basura.

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