El motivo por el que 50% de la Muralla China “desapareció” en la década de 1970

La álgida década de los 70 del siglo pasado es una etapa nunca olvidada para la población china. Aunque ahora todas las imágenes parecen encandilarse entre los distritos financieros de Shanghai y Pekín, la verdad es que hace poco tiempo China era muy diferente y sus principales objetivos estaban muy desligados de ser una superpotencia económica mundial.

Entre esos objetivos, la Gran Muralla China no pasó por debajo de la mesa, y quedó expuesta a uno de los proyectos menos populares que emprendiera el primer gobierno comunista de Asia, liderado por uno de los líderes supremos de la República Popular China, Mao Tse-Tung.

¿Qué sucedió en los años 70 con la Gran Muralla China?

A pesar de que el comunismo, impulsado e impuesto con la revolución liderada por Mao, logró avances notorios en la sociedad china en general, varios de los proyectos que se emprendían tenían un carácter netamente ideológico, y con mucho arraigo personalista. Las personas apoyaban a ciegas, dada la confianza que tenían en el líder izquierdista, pero, sólo hoy, podemos juzgar lo bueno o lo malo de aquellas prácticas.

En el año 1966, el gobierno de Mao Tse-Tung inició la llamada Revolución Cultural, que, entre tantos objetivos a conseguir, estaba uno que en particular afectó a la Muralla China: según los líderes del Partido Comunista (gobernante desde Mao hasta nuestros días), era necesario destruir todos los monumentos que representaran, de alguna u otra manera, a toda la historia milenaria de arbitrariedad, violencia, y desgarradoras medidas de la Edad Imperial de la China antigua.

Mao consideraba a la Gran Muralla China un símbolo del totalitarismo de las dinastías de la China antecesora.  Por tal motivo, el gobierno dio libertad absoluta a la población civil a que destruyera la muralla, y, peculiarmente, que tomara para sí los ladrillos, en las zonas menos conservadas, y construyeran con estos sus propias viviendas.

Consecuencias de la Revolución Cultural para la muralla

Aunque era lógico y esperable que una parte importante de la Muralla China se encontrara parcial o totalmente destruida, víctima de la erosión tras 322 años de su último tramo construido, en 1966, durante la llamada Revolución Cultural (limpieza de la historia no agradable al régimen) más de la mitad, de lo que se conservaba en buen estado, de la muralla fue devastada.

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