¿Es la muralla china menospreciada como joya arquitectónica?

Considerada la Octava Maravilla del mundo antiguo y la Séptima Maravilla del Mundo Moderno, y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la Gran Muralla China es el símbolo cultural de la región asiática. Pensar en la historia de Asia es, sin duda, tocar el tema de la Gran Muralla China, ya que en sus muros se llevaron a cabo feroces batallas que dieron origen al continente tal cual lo conocemos hoy.

A pesar de todo eso, la muralla china hoy no es más que un parque temático, o quizás un edificio de una época anterior al que nadie le encuentra cabida en este mundo moderno, vertiginoso y de poca creencia.

Es por ello que ahora nos hacemos esa pregunta: ¿está menospreciada la muralla china como joya arquitectónica?

La muralla china: condenada al olvido

Hay que decirlo. La construcción en sí de la muralla es una obra de arte. La concepción, la edificación, y el resultado final, le dan un carácter mucho más fuerte en torno a ese concepto de joya arquitectónica. Sus puertas y su inclusión de forma armónica en el paisaje la convierten en uno de los edificios mejor logrados de toda la historia de la humanidad.

Además de ello, es una de las pocas estructuras de su edad que se mantienen en pie. De las maravillas del mundo antiguo, ninguna puede decir eso. Las pirámides egipcias o la ciudad perdida de Petra no son tan añejas ni tan gigantescas, y sin embargo merecen de todo el mundo un infinito respeto.

La Gran Muralla China, no.

Gran parte de la culpa de que la muralla sea hoy un objeto más en el paisaje, condenada al menosprecio, la tienen los gobiernos comunistas que precedieron la actual República Popular China. La Revolución de Mao trajo consigo muchos cambios en los hábitos de los habitantes chinos, y aunque hoy sigue siendo conmemorado como el padre del país, las huellas en torno a la muralla son muy diferentes.

El edificio pasó de ser el gran dragón de piedra, a convertirse en una pared inútil que reflejaba el totalitarismo de aquellos días de imperio. Toda la magia y el misticismo de la muralla se redujeron a una fuente de materiales para construir las viviendas de la gente pobre y desamparada.

Después de aquellos años, los distintos líderes de la República hicieron ademanes de querer subsanar el daño, pero ya no había vuelta atrás. Hasta el día de hoy, pensar en la muralla es pensar en las dinastías, y no en la historia de China. El símbolo de China ahora es la Ciudad Prohibida, y la muralla es sólo un muro de piedra que algunos emperadores osaron realizar.

Toda la historia que encarna la muralla, los adelantos arquitectónicos implementados, las batallas que allí se libraron, el desarrollo económico que trajo consigo, los cuarteles y las zonas perdidas en medio de la nada, todo eso ha quedado sepultado al olvido. En algunos casos, no se tienen ni recuerdos en papel de todo aquello. Y esto ha sido visto de forma correcta por todos, lo que ha terminado por sepultar una rica historia.

De que ha sido menospreciada, ni lo dudemos. Con la muralla china se ha llevado a cabo un plan similar al que el emperador Qin Shi Huang (primer emperador de China) llevó a cabo cuando subió al trono: quemó todos los libros y todo el material de los tiempos anteriores a él, porque él sería el inicio de la historia de China. No consigo visualizar cuál plan fue más macabro.

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