¿Está la muralla china hecha de piedras de plata?

Me sorprendió mucho este título, a pesar de que yo mismo lo he colocado.

Sé que a ti también te resulta sorpresivo y podrías contestar con un “Claro que no” a la pregunta que da nombre al artículo de hoy. Sin embargo, yo no estaría tan seguro de afirmarlo sin terminar de leer lo que a continuación comparto con todos ustedes.

Para dar respuesta a esta pregunta, debemos viajar hasta Shanxi, una de las provincias con más historia de China, aunque seguro que no la conocías.

Es en esta provincia donde se encuentra una de las secciones de la gran muralla china más extrañas y particulares de toda la larga construcción.

Breve repaso de Shanxi

Shanxi se abrevia Jin, en chino tradicional. Esto es porque en esa zona se encontraba la capital del Reino de Jin, uno de los reinos más importantes de China antes de la llegada de la Dinastía Qin y de la fundación del Imperio Chino.

Resulta bastante interesante saber por qué los chinos que habitan esta zona continúan llamando Jin a la región, a pesar de que han pasado casi 3 mil años. Pero, hay algo que te dejará aún más boquiabierto.

En Shanxi se encuentra un Patrimonio de la Humanidad aparte de la muralla. Es la ciudad de Pingyao. ¿Por qué patrimonio? Porque toda su gente conserva el estilo de vida que llevaron durante las dinastías de Yuan y Ming. ¡No han variado nada desde entonces! De seguro, si pasarás alguna vez por este gran país, debes llegar hasta este pueblito de aquellos años y ver cómo se vivía durante la China Imperial.

La muralla de plata

Pensar en una muralla de plata de seguro que suena a prepotencia por parte de los emperadores. Y de seguro que para aquellos años en que fue construida, la idea de las dinastías era simplemente banal.

Luego, con los avances científicos y las posteriores investigaciones, se pudo notar por qué en la provincia de Shanxi la muralla era de plata, y brillaba.

Hasta el día de hoy, la mayor fuente de ingresos de esta región proviene de la minería, tanto de carbón como de bauxita. En un tiempo no muy lejano, las minas de plata y oro estuvieron por todos lados, en cada uno de los costados del Río Amarillo.

Con tanta acumulación de metales, la mayoría de las piedras que los trabajadores de la muralla podían conseguir en esta zona, estaban “salpicadas” de muchos metales. Esa concentración metálica le daba a las rocas un aspecto brillante y diamantino, lo que de seguro le llenó los ojos a más de un emperador.

Así pues, sí que hay una sección de la muralla que está bañada en plata.

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