Los principales espacios de la muralla china

La muralla china es, ante todo, o así lo fue en su origen y dada su utilidad futura, una construcción bastante práctica y que según el pensamiento de quienes la fueron conceptualizando y materializando, una edificación cómoda y sencilla.

Sus creadores, y no con ello hago referencia únicamente a los emperadores, se esmeraron en hacer algo que tuviera como pirales fundamentales los siguientes criterios:

  • Que tuviera el tamaño suficiente para mostrar el poder inagotable del imperio chino
  • Que pudiera cubrir toda la frontera norte del imperio para evitar la filtración de soldados nómadas enemigos
  • Que contara con edificios anexos que permitieran la posibilidad de vigilar, custodiar y controlar todo lo que ocurriera en ella

Por tanto, el plan no era tan complejo. Para cubrir esos tres mandamientos elementales sólo bastaba con que fuera muy alta, muy larga, y bien distribuida.

Por eso, es hora de saber cómo lograron los chinos imperiales eso, y de qué manera exactamente.

La distribución de los espacios de la muralla

La Gran Muralla China es una construcción no sólo histórica por su magnitud y por el peso de los acontecimientos de los que puede hacer alarde, sino también por la practicidad de la obra, considerando las complicaciones que pudieron tener sus idealistas hace dos milenios.

Este muro gigantesco, que cubre toda la zona norte de China, estaba distribuido de cuatro tipos de edificaciones diferentes, a las que haré referencia ahora mismo.

Muros, su baza fundamental

Está de más decirlo, quizás. Pero los muros, y la sucesión casi que infinita de estos, es lo que da nombre de gran muralla, ya que son muchísimos muros que se encadenan y concatenan hasta llegar formar un solo y único camino de piedras.

Los muros eran un cerco que, aparte de duro, era alto como para evitar que los enemigos pudieran saltearlo con facilidad. También estaba hecho de materiales de la zona, pero siempre de la forma más duradera y compacta, para poder resistir los ataques de los nómadas.

Torres de guarnición

Para los que admiramos el arte de la muralla, ahora, imaginarla en el horizonte sin siquiera una torre, nos resultaría muy aburrido y monótono. Hoy en día las torres son las que nos dan sentido de ubicación. Y es posible que en el pasado guerrero también tuvieran una utilidad similar.

Más allá de eso, las torres servían a los guardias imperiales para descansar durante la noche y para formar equipos de comando por si eran necesarios para repeler enemigos que se acercaban.

Las torres tenían fuentes de luz con las que los soldados podían llamar hasta 2 torres de cada lado para que sus guardias pudieran apoyarle.

Pasos o portales

Anteriormente, la muralla china no tenía tantos pasos y portales importantes (puertas, también llamadas) como tras la llegada de la Dinastía Ming. Fue allí cuando estos pórticos cobraron una importancia artística, arquitectónica y hasta funcional bastante grande y amplia.

El comercio nutrido del Imperio Chino por la Ruta de la Seda se veía enriquecido por el uso de los portales colocados de forma estratégica para que el paso de los comerciantes estuviese mucho mejor controlado.

En otras zonas, los portales sirvieron como salida en embestida de los guerreros ante los acercamientos enemigos. Finalmente, fue un portal abierto de forma indulgente lo que permitió la caída del imperio.

Cuarteles, la joya de la corona

Aunque casi no se conservan, los cuarteles eran hasta cinco veces más grandes que una torre, y estaban guardias de alto rango en ellos. También estaban allí las armas de asedio y los barriles de pólvora, por si se presentaba la oportunidad de darles uso. Algunos cuarteles, como el de las Plataformas del Cielo, estaban hechos íntegramente en mármol.

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