¿La muralla china termina en el mar?

Este es uno de los mitos que más fácilmente se pueden corroborar. Basta con viajar hasta uno de los extremos de la muralla para saberlo. Algunas historias relatan, como por ejemplo la del viejo dragón que ordenó la construcción de la muralla, que uno de los extremos terminaba sumergiéndose en el agua. Así, el mito de hoy cobraría sentido. Pero, ¿qué otra cosa debemos considerar?

El mito no tiene un contexto geográfico

Cuando los chinos se referían a que la muralla china terminaba sumergida en el mar, en realidad no lo decían por el simple hecho geográfico que, tal como lo ves en la imagen principal, sería cierto. Este mito tiene una connotación mucho más profunda, y, principalmente, tiene dos vertientes principales:

  • La primera, tiene que ver con la historia que ya comentaba del dragón que ordenó la construcción de la muralla. Dice la leyenda, que puedes leer aquí, que el dragón fue caminando guiando a los constructores, pero cuando por fin llegó a un lugar donde poder tomar agua, estaba muy cansado y murió a las orillas del agua que quería tan sólo beber. Así, su “cabeza” quedó sumergida en el mar.
  • La segunda, no menos épica, tiene que ver con la historia de Meng Jiang, que puedes leer acá, quien tras conocer que su esposo había sido enterrado dentro de la muralla, comenzó a buscarlo hasta que no pudo más y quedó hecha un, literal, mar de lágrimas. Tal fue el mar de lágrimas, que la muralla fue sumergiéndose poco a poco.

Es resaltable decir que uno de los extremos de la muralla china llega hasta el Mar Amarillo. Visto de esta forma, no quedarían dudas de que la muralla china sí termina en el mar.

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