¿Será suficiente el Plan de Reconstrucción de la Muralla China?

Costará creerlo para algunos, y para otros será algo que ya tenían agendado. Lo cierto es que el gobierno de la República Popular China está haciendo esfuerzos económicos enormes para cumplir con un objetivo bien grande: preservar en buen estado a la Gran Muralla China.

El tiempo dirá si se pudo hacer antes, si dio resultados, y todos los argumentos a favor y en contra de esta iniciativa gubernamental.

Un plan de restauración por tramos

El principal problema de la preservación de la Muralla China es su tamaño. Al ser una estructura que se extiende por más de 21 mil kilómetros, hacer un plan para restaurarla y tenerla impecable implica realizar un estudio y unas cuantas visitas al terreno, y, sobre todo, ir masticando bocado a bocado, ya que su complejidad siempre va a estar asociada a su abominable longitud.

Ya en el 2003 el gobierno chino aprobaba leyes y proyectos que no distaban mucho de lo que ahora se pretende. En aquel momento se observaban dictámenes donde la pena de cárcel era la condena para los que hicieran actos de vandalismo o robaran piedras milenarias de la muralla. Ahora, tras 13 años, parece que nada ha cambiado, o, mejor dicho, que nadie ha usado las leyes debidamente.

Ahora, en el 2016, y por 5 años, se realizarán proyectos o planes de reconstrucción de unos 6 o 7 kilómetros de la Gran Muralla.

Obviamente, y no porque los encargados del proyecto lo hayan manifestado, la realización del plan será por tramos, de acuerdo a su importancia comercial y/o histórica.

Se ha considerado arrancar por Beijing, dada su importancia turística y su cercanía con la zona de principal importancia para el país. Luego sería la zona de Shandong, otra de las zonas más importantes y donde se encuentran unos de los tramos más viejos de toda la construcción. Por ende, y no sólo por el paso del tiempo, también es la zona donde más se ha deteriorado la muralla.

¿Será suficiente?

Esperemos que sí, por la buena intención del proyecto. Sin embargo, como siempre manifestamos, para problemas graves, soluciones graves. Y esta parece una solución cualquiera, sin el peso específico que necesitara un problema de tales magnitudes (estamos haciendo referencia a la Octava Maravilla del Mundo, vamos).

El primer impedimento que se puede ver es el factor tiempo. 5 años para reconstruir y mejorar 6 o 7 kilómetros de muralla es muy poco tiempo. Sí, el primer emperador y la Dinastía Ming trabajaron más en menos tiempo. Pero, los intereses eran otros. En aquel momento la muralla era el bastión militar más importante. Hoy, China está interesada en muchas otras cosas.

El segundo impedimento es el dinero. Sólo el avance del proyecto nos dirá si los chinos tienen la frialdad para hacer los escalofriantes cálculos financieros necesarios para tener una muralla “viva”, y saber sopesar los costos que puedan surgir.

Hasta estos días, sólo queda esperar.

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