Muralla China: siguiendo las huellas del dragón

Una vieja leyenda china tenía otra versión acerca del origen de la muralla. Según esta, no habían sido los reinos independientes que antecedieron al primer emperador los que habían comenzado a construir los muros. Tampoco había sido el primer emperador quien había tomado la decisión de comenzar a construir una muralla de diez mil li para protegerse de sus enemigos. Ninguna de esas versiones.

La versión de la leyenda china nos decía algo, digamos, con una carga mayor de emotividad y magia. ¿Te interesa conocer esta historia?

Los constructores sólo tuvieron que seguir las huellas

La leyenda dice que un viejo dragón se le acercó al emperador y le indicó el lugar donde habría de construir un monumento para defender a su imperio y, además, para demarcar los límites de su gran nación. El dragón habría dado instrucciones específicas al emperador y a los constructores, pero, además, les había dicho que iría marcando el camino por donde se debía construir la muralla.

Ese camino no fueron más que huellas que el dragón iba dejando, y que los constructores sólo debían seguir y marcar para comenzar la construcción de los tramos. Así, la planificación y la dirección hacia la que se dirigía la colosal obra quedaba en manos del sabio animal, quien al llegar a las orillas del río Yagu, se dejó caer producto del cansancio.

Como reconocimiento a la labor del dragón por proteger al pueblo chino, las almenas que están en la parte más alta de la pared, son en realidad las escamas superiores del viejo dragón que, enmarcado en esa muralla, aún reposa sobre las montañas del norte de China.

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