¿Cuál es la situación económica actual en torno a la muralla china?

La muralla china no sólo es el símbolo histórico y cultural de una de las civilizaciones más añejas del planeta. En ocasiones, también se ha convertido en la única salida (o entrada) económica para muchas personas que viven en zonas rurales, donde a veces la agricultura no es suficiente para tener un dinero extra, pagar algunos costos que siempre suceden, o simplemente, llegar a fin de mes con un plato de comida.

La gran muralla se ha convertido en el sostén de más de mil  personas alrededor de toda China, donde desde niños hasta ancianos han aprovechado la influencia de este monumento militar para sacar adelante a sus familias, y, en ocasiones, sobrevivir, al menos.

Hoy es meritorio conocer algunas de esas historias donde la muralla china terminó siendo, como en los primeros tiempos, la protectora de muchas familias chinas.

¿Vivir gracias a la muralla china?

Todo lo relataré sin revelar nombres propios, por razones narrativas, de estilo, y en ocasiones, de seguridad.

A veces ser un buen agricultor como tu padre no es suficiente para brindar honor y gloria a tu familia. Las necesidades económicas siempre son fuertes en las zonas rurales de China, que es bueno resaltar no es un gobierno comunista, sino un capitalismo de estado, donde en ocasiones la riqueza se distribuye de formas muy inequitativas.

Así conocí a varios jóvenes que trabajaban vendiendo ladrillos con inscripciones de la gran muralla. A lo largo de toda la Dinastía Ming, cada ladrillo usado para la construcción de la muralla llevaba bonitas inscripciones que denotaban el origen, y hasta la fecha en la que se colocaban los distintos tramos. Al día de hoy, un “buen” ladrillo puede llegar a costar hasta 100 euros. Y, aunque es ilegal, y haya una ley que evite y condene con cárcel este mercado negro, todavía en algunas zonas rurales, donde las autoridades son las últimas en llegar, este comercio de reliquias se ha convertido, en más de una oportunidad, en la única salida para no morir de hambre. Y duele aceptarlo.

A pesar de ello, hay pueblitos que no tienen nada que contarle al mundo, sino que la muralla pasa por allí. Son aldeas comunes y corrientes, con gente que trabaja más de lo que descansa o come. Allí, en esas zonas remotas, y por ende, poco turísticas, es posible encontrar una muralla china en estado original, entre bosques espesos, y también muy bien conservada.

Es en estas aldeas donde muchos hombres se ofrecen como guías por estas desconocidas rutas. A los turistas extranjeros nos viene de maravilla, ya que de otra manera sería imposible conocer estos tramos de la larga construcción, a sabiendas de que siempre los paquetes turísticos que contemplan la muralla china no salen más allá de Beijing.

Es allí donde, además, muchas familias colocan sus puestos de venta de frutas y vegetales, y en ocasiones carne fresca. Así la muralla se convierte en un pequeño bazar por donde los turistas pasan comprando algunas cosas necesarias para consumir. Como si se tratara de una carretera concurrida, y a las orillas los comerciantes ofrecen sus productos.

Para finalizar, un caso poco común conseguí sobre dos familias que hicieron sus casas con 3 paredes. La cuarta, era la muralla china. No todos podemos tener la pared de la sala y alardear de decir que tiene dos mil años de historia. ¿O acaso sí?

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