(VII) Las turbulentas aguas de los Reinos Combatientes

El periodo al que le conocemos ahora como los Reinos Combatientes estuvo marcado por un debilitamiento progresivo de los zhou, quienes ostentaron ser la última dinastía de la Era Antigua de China. Este debilitamiento llevó a la fragmentación territorial, y muchos duques (dos escalones debajo del rey de Zhou) comenzaron a cambiar, a modo propio, su título de “duque” por el de “rey” de los territorios que tenían bajo su mando.

Esta conducta de fragmentación llevó a consolidar los estados que se llamaron “reinos”, y, por su agresión constante de unos a otros, “combatientes”. Aunque la revisión histórica de la historia China nos dice que existieron siete reinos, y que comúnmente se le denomina a este periodo como “Periodo de los Siete Reinos Combatientes”, realmente existieron ocho reinos, aunque uno de ellos (Zhongshan) fue destruido de forma anticipada por la invasión de otro (Wei).

¿Qué reinos estuvieron en conflicto durante este periodo?

Apartando al octavo reino, el Zhongshan, los siete reinos combatientes originales fueron: Qi, Chu, Yan, Han, Zhao, Wei y Qin. De estos, los reinos de Qi y Qin tuvieron a su favor estrategias militares de incalculable sabiduría, y mucho poder económico.

Batallas y conflicto resaltantes

Las batallas de Guiling y de Maling tuvieron como protagonistas a los reinos de Qi y de Wei. Una de las obsesiones del rey de Wei era invadir a Zhao y anexarlo a su territorio. Sin embargo, lo que Wei no sabía era que Zhao y Qi se habían hermanado, promoviendo una conducta de no agresión entre ello, y, sobre todo, de protección.

Fue así como en la Batalla de Guiling el rey de Qi ordenó al rey de Zhao dejarse atacar por Wei. Cuando el ejército de Wei fue hasta el reino de Zhao a atacar, el rey de Qi envió a su ejército a atacar el reino de Wei, que había quedado desprotegido. Así, la estrategia de invasión de Wei pronto se convirtió en una emboscada en su contra, y el reino perdió casi en su totalidad el poderío militar.

A pesar de ello, Wei realizó otro ataque contra Zhao. Estos últimos se retiraron prudentemente dando lugar al ejército de Qi, en la conocida batalla de Maling. El poderío militar y la estrategia depurada de los Qi inclinó la balanza y, bajo ciertas condiciones, permitieron vivir a los Wei en su territorio, pero ahora bajo órdenes del rey Qi.

Comienzan las murallas independientes

Del otro lado, el reino de Qin había amasado una fortuna considerable y un poderío militar excelente. Contaban también con estrategas militares de primer orden, lo que les permitió no pasar apuro durante el largo periodo de los Reinos Combatientes. Así fue como, en los últimos años de este periodo, todos los reinos (Qi, Chu, Yan, Han, Zhao y Wei) tenían como única prioridad defenderse de los Qin.

Esa prioridad los obligó a formar una alianza, conocida como Hezong. De esa forma, seis contra uno sería más difícil salir derrotados. Además, entre todos hicieron una muralla defensiva para contener los ataques de Qin. Aunque de estas murallas poco quedará en pie, se considera como el inicio de la tradición de construir murallas defensivas para protegerse de las invasiones.

Y pues, no hubo manera. En menos de 10 años el reino de Qin había invadido y destruido, uno a uno, a los otros seis reinos combatientes. El desmedido poder que ostentaba Qin les permitió darse el lujo de ganar en la batalla de uno contra seis.

Esa invasión, y posterior unificación, fue el fin de la Era Antigua china, y, desde ese momento se da inicio a la China imperial, donde el rey de Qin –Qin Shi Huang- se ordenaría como el primer emperador chino, en la Dinastía Qin.

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