(X) Dinastía Qin: Lo que no te contaron

En este nuevo capítulo de Gobernantes de la muralla vamos a hacer cuentas de algunos de los puntos curiosos de la primera dinastía de la Era Imperial de China. Aunque es sabido por todos que Qin Shi Huang fue uno de los más autoritarios de todos los tiempos, o que mandó a construir el Mausoleo de los guerreros de terracota, también hay otras cositas que de seguro no conoces sobre él. Hoy es el día, y es ya. ¡Vamos!

¿Origen del término “China”?

Aún está en disputa si el nombre Qin (que se pronuncia “Chi in” en la lengua tradicional china) es el origen de la palabra “China” con la que ahora se le llama al país. Está en disputa, porque algunos especialistas aseguran que en realidad el origen del nombre actual de la República viene desde mucho antes, en el Reino de Jin (reino que tras dividirse dio origen al periodo de los Reinos Combatientes).

Atentado contra los dioses

El rey fundador (rey de Qin) se llamaba Zheng. Sin embargo, cambió su nombre a Qin Shi Huang, que traducido sería “Primer emperador”. Un nombre que éticamente estaba prohibido, y había quedado reservado como nombre de los gobernantes de periodos como los Tres Dioses y Cinco Emperadores

Supersticiones encontradas

Qin Shi Huang era muy supersticioso, y toda su vida estuvo obsesionado con la inmortalidad, pero también con la resurrección. Por eso, emprendió durante su gobierno, muchos viajes en búsqueda del elixir de la inmortalidad. En uno de sus viajes, murió. Paradójicamente, había mandado a construir un mausoleo gigantesco (el Mausoleo de los Guerreros de terracota) para que allí reposara su cuerpo hasta su, eventual, resurrección.

Dinastía Qin: flashback de la Dinastía Zhou

Durante la Dinastía Qin, la religión o las creencias volvieron a ser un pilar fundamental en la vida de los chinos. Qin Shi Huang, y de esto rinde cuentas Sima Qian en sus memorias, era muy respetuoso de los reyes de Zhou, quienes eran ostentosos al hacer rituales y ofrendas a los dioses.

Así, el mismo emperador presenciaba y asistía a rituales en todo el reino, aunque también permitía que el arte de la adivinación y las predicciones tuvieran lugar en las creencias. Se dice que métodos como el I Ching tuvieron un arraigo importante, así como también la predicción de qué tan bueno sería el día siguiente viendo las estrellas o cometas.

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